La Comunidad
del Cordero

«Yo te bendigo, Padre, porque has
revelado estas cosas a los pequeños¹…»

Un retoño nacido del tronco de la Orden de PredicadoresFundada en Francia el 6 de febrero de 1983 por Monseñor Jean Chabbert, arzobispo-obispo de Perpiñán, la Comunidad del Cordero es «un nuevo retoño nacido del tronco de la Orden de Predicadores». El 16 de julio de 1983, es reconocida, «perteneciendo como tal a la Familia de santo Domingo» por el Padre Vincent de Couesnongle, entonces Maestro de la Orden de Predicadores.

Actualmente, la Comunidad reúne a más de ciento treinta hermanitas y a unos treinta hermanitos de diferentes países. Los hermanitos y hermanitas comparten un mismo propósito de vida y pueden reunirse para los oficios litúrgicos. No obstante, la vida cotidiana es separada.

Desde 1996, el Cardenal Christoph Schönborn o.p.,arzobispo de Viena (Austria), es el obispo responsable de la Comunidad.

La gracia de las fundacionesLa Comunidad del Cordero se ha extendido por Europa, América Latina y Estados Unidos.
Está presente en Francia (Toulouse, Marsella, Aviñón, Béthune y «Saint-Pierre», en la región del Aude), España (Madrid, Barcelona, Valencia, Granada), Italia (Roma), Austria (Viena), Alemania (Kevelaer), Polonia (Czestochowa), Estados Unidos (Kansas City), Argentina (Buenos Aires) y Chile (Santiago de Chile).

La Familia del CorderoA la Comunidad de hermanitos y hermanitas del Cordero se unen laicos célibes, familias, jóvenes, niños y sacerdotes diocesanos, formando así la «Familia del Cordero».
Cada cual, según su estado de vida y ahí donde se encuentra, quiere vivir el misterio del Cordero, poniendo en práctica lo que se ha convertido en la divisa de la Comunidad: «Herido, no dejaré jamás de amar».

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¹    cf. Mt 11,25

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